Nunca les ha pasado de sentirse fuera de lugar en todo momento. De tener persona que se preocupan por ti, que te quieren y estiman como tú a ellos pero a pesar de todo, no te sientes como si fueras parte importante de su vida. Que aunque te fuerces por mantenerte a su lado y de ellos de mantenerse ahí contigo cada vez la brecha se hace más grande al pasar los años.
Ves el tiempo pasar, los días, las semanas y los meses y todo cambia. Tus gustos, tu forma de ser y muchas veces la relación que llevas con ciertas personas se rompe, no por desacuerdos sino porque sus objetivos se encuentran en sendas distintas, dejándolos poco a poco distanciados sin conocerse siquiera. A veces esos caminos se entrecruzan, por un largo o corto tiempo, pero sabes que tarde o temprano eso se acabará, que volverán a distanciarse y que el tiempo los volverá a cambiar. Que cuando se encuentren serán personas totalmente distintas de nuevo, pero con gratos recuerdos en común.
Algunos triunfarán, otros se verán hundidos y devastados. Tu capaz ya no sentirás ese vacio de no encajar o por el contrario habrás podido acostumbrarte y sentirte en compañía de él junto a la soledad. A veces el no encajar no es el fin del mundo, aunque no lo parezca; a veces solo es lo que uno necesita para seguir adelante, para sacar fuerza y caminar el espinoso camino que cada uno escogió. No negaré que suele ser uno de los caminos más largos, dolorosos y aterradores, pero cada persona que lo transita, cada persona que se ha visto en él y lo sobrevive es una persona excepcional y única.
Aunque detrás de ese logro pueden verse consecuencias, el acostumbrarse a la soledad, el acostumbrarse y amar la propia compañía y dejar en el olvido ciertos afectos y deseos que pudieran tener a alguien más inscriptos en ellos. Conformarse con el logro de otros sueños, conformarse con el amor propio, que puede ser el estado más puro de amor que uno puede conseguir en toda su vida. El verse y no odiarse, el saberse solo en una habitación pero sin sentirla vacía, helada o desolada sino cómodo y en cierta forma cálido.
De dedicarse tardes enteras a volver a redescubrirse, y de darse esos pequeños placeres que alegran el alma propia sin mayor recompensa que satisfacción. De perderse en los pasillos de la mente y hallar confort en esos mismos pasadizos que alguna vez cerramos por alguna razón, encontrar las razones y respuestas a tantos sucesos y preguntas que nos agobiaban y ahora parecen estar claras frente a nuestros ojos. De sentirnos ciertamente tontos, de reírnos de nosotros mismos, de nuestros errores y no de avergonzarnos de ellos, de queremos como la experiencia que son, de las enseñanzas ocultas en ellos mismos. De que a pesar de que muchos de ellos nos han hecho daño o nos han destruido de allí hemos partido y sabido salir adelante. De volver a levantarnos y caminar.
Pero no hay que negar que a veces esos triunfos propios saben por demás bien con palabras sinceras de alegría y comprensión de quienes a pesar de todo han sabido apoyarnos y darnos una mano cuando más arruinado estábamos. Cuando más los necesitábamos y cuando más odio hacia nosotros mismos había. A pesar del paso del tiempo, de los distintos caminos y de lo nublado que pueda parecernos la situación. Hay personas que valdrá la pena la espera y el tenerlas a nuestro lado aún los años hayan dado de si a nuestro alrededor. Que no perderán la esencia, que aunque cambien el ambiente a nuestro alrededor será ameno, llevadero y parecerá que solo habían pasado 24 horas de la última visita cuando ambos sabrán, habrán sido meses o años. Pero no importará, porque el cariño esta ahí, los buenos sentimientos estarán en lo más profundo de sus almas, en donde esos vínculos que los unieron por primera vez nacieron y crecieron. Porque a pesar del polvo que podrán juntar, a pesar del oxido que podrían tener se quitará, se evaporará por ese cariño y trato ameno que podrán tener entre ambos.
Es verdad habrá personas que perderás, que te lastimarán y dejarán detrás como si nunca te hubieran conocido, pero recuérdalo, siempre habrá una mano amiga que en verdad creerá en ti y tratará por todos los medios de sacarte a flote. De verte sonreír y de sostenerte en cada golpe y levantarte en cada caída. Que dará todo de si por ti, y no te molestará a ti darlo todo por ella tampoco. Será una genuina relación de amistad, que no perderás sin importar lo que suceda, se entenderán con una sola mirada, acción o gesto. Nada será mejor que ello, pues sabrás será algo puro, sincero y estarán contigo toda tu vida.
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