domingo, 22 de diciembre de 2013

Defeat

Hacía ya tiempo venía peleando conmigo misma, en una eterna pelea que, con dura estrategia, podía ganar.Trataba de buscar lo positivo en mi, lo bueno en mi, las personas que a mi lado estaban y me apoyaban. Esa familia que me dice “sigue ahí, puedes hacerlo”. Era poco lo que encontraba pero con eso me bastaba para ganar esas batallas y seguir el día a día sin ningún infortunio, sin ningún dolor y con una pequeña sonrisa de victoria.
Pero una batalla no significa tener ganada la guerra, pues la guerra tiene muchas batallas que son decisivas para el terminar de este conflicto. Y, eso lo recordé hoy. Sin darme cuenta de ello fui perdiendo pequeñas batallas, que pensé no iban a tener peso en mi, pero olvidaba que mi oponente era alguien peligroso. Alguien que me conoce a mi, que de seguro me conoce mucho mejor que yo; mi consciencia. Ella que tendría que apoyarme, pero hoy se pone contra mi. 
Esa que cada día me susurra al oído mis defectos y mis errores, que no voy a llegar a hacer nada en un futuro, que desista, que termine con todo esto que será la mejor solución de todas. “Tu no mereces estar aquí” escucho día tras días. Hay días que logro ignorarlo, otros días que ese pensamiento me acosa al punto de volver a realizar esas heridas que son símbolo de una guerra perdida.
Hoy finalmente perdí la guerra que hacía tanto meses había iniciado y pensé que ganaría. Que tonto pensamiento surgió de mi mente incrédula. Gané muchas batalles es cierto, había recuperado cosas que creí extintas por esa propia gente que decía amarme, pero no pensé que esas pequeñas batallas que había dado por perdidas fueran lo que formaron y dejaron a ojos claros mi punto débil.
Otra herida se agrega, otro símbolo de una batalla perdida, otra herida que con el tiempo me recordará mi caída cuando yo haya ganado. Me recordará las lágrimas amargas que por mis mejillas rodaron aquella noche, el sentimiento de opresión en mi pecho, la soledad que sintió mi alma y la desolación de todo mi ser. El derrumbamiento completo de mis esperanzas y sueños. El adiós a la persona que pude reconstruir antes de que esa guerra hubiese tenido fin. 

lunes, 23 de septiembre de 2013

Ice Heart

Hoy me he dado cuenta de lo rápido que un corazón aún enamorado se puede helar en menos de un segundo. Como por una sola acción todo sentimiento albergado hacía una persona puede desaparecer al instante. Borrando esos dulces nervios en el estómago, esa sonrisa tonta que se formaba en tus labios, esos ojos que denotaban un brillo único en tu mirar; como todo eso se rompió y por mucho tiempo no volverá a reconstruirse.

Es raro como una persona puede hacernos volar y fantasear mil y un finales felices con él; hasta el punto de pensar "es la persona con la cual pasaré mis años de vida". Como alguien de un día para al otro, incluso, en un abrir y cerrar de ojos, sin darnos cuenta, se convierte en nuestro universo, nuestra razón de levantarnos a la mañana con una sonrisa en el rostro sin importarnos nada de lo que pueda suceder en el día.

Es hermoso todo ello, pero también es muy tonto. Nuestro destino y sentimientos dependen de una sola persona, ya que tiene nuestro corazón en sus manos. Hace y deshace lo que quiere en nosotros, y sin embargo nosotros obedecemos, pues claro, lo amamos. Y no nos damos cuenta del daño que nos produce, hasta que ya es tarde.Cuando todo ha pasado, de nuestros sentimientos y corazón solo quedan añicos en el piso. Y en muchos casos esos pedazos se cubren de hielo, difícil de derretir y atravesar; puesto que al pasar el tiempo la capa de hielo se hace más rígida y más impenetrable.
Nos convertimos en personas sin la posibilidad de amar hasta que llegue un valiente que se atreva a poder romper ese hielo que se formó, que cure las heridas que el quitar el hielo provocó, que con cuidado, tiempo y dedicación pueda armar nuevamente nuestro corazón. Aunque no sea una tarea fácil, puesto que no muchas personas se atreverán a derribar esas paredes de hielo que formaste. Pero ten paciencia, alguien vendrá a ayudarte. 


domingo, 22 de septiembre de 2013

Life's Hard Work

Los primeros golpes son dolorosos ¿no? Son los que más duelen, porqué experimentamos por primera vez lo que es el dolor; y algunos golpes no solo dejan dolor, algunos son tan intensos que nos llegan a hablar a abrir una herida. ¿Recuerdan su niñez cuándo nos tropezábamos y golpeábamos nuestras rodillas, brazos o mejillas? Ese era el primer dolor que experimentábamos. Un dolor superficial que con un poco de mimos de mamá, papá, la abuela o quien velará por nosotros y nuestro bien estar. Tan rápido se iba el dolor que no nos importaba si había heridas o no, pues ellos la iban a sanar. Que siempre estarían con nosotros.
Pero al ir creciendo, nos damos cuenta que no solo existen dolores superficiales y físicos, y que ellos comparados con los espirituales y sentimentales, no son nada. Esos golpes son duros, como muchos dicen, nos damos la cabeza contra la pared, puesto que la realidad que pensábamos, era color de rosa, no lo es. Es el momento donde nos alejamos de papá y mamá, dónde vemos en ellos a monstruos que no nos entienden y ya no confiamos en ellos, que solo nos lastiman con sus palabras. Y poco a poco nos cerramos, ocultando todos los golpes tras una máscara llamada “sonrisa”.
Cada día que pasa se presentan nuevos obstáculos, que no sabemos cómo evadirlos, y cuando más necesitamos de nosotros mismos, de confiar en el propio ser; la consciencia se pone en nuestra contra.  Esa voz interior, que nos habían dicho siempre nos guiaría y ayudaría, ahora está tratando de hundirte más, puesto que solo ella conoce lo que escondes, lo que realmente sucede en tu interior, y a partir de ello te empuja más hacia la soledad, a la tristeza, a las lágrimas. Pero para el mundo que te rodea todo está bien, ya que eres joven y ambiciosa, después de todo aún no conoces el mundo real. Gran mentira, ya lo comenzaste a conocer sin que nadie se diera cuenta de ello, pues nadie ha de escucharte.
Llegas a un túnel que no tiene salida, donde los golpes son peores y las heridas no se han curado todavía, sientes todo lleno de oscuridad, sin posibilidad a una pequeña grieta de luz. Sola con tus pensamientos que se hacen más negativos, al punto de pensar ¿será bueno que yo siga viviendo?” Y cada vez reconsideras más esa opción, piensas que nadie pensará en ti cuando te vayas de este mundo. Un gran error, pero en la desesperación nadie toma conciencia de ello.
Pasa el tiempo y ya ni puedes forzar una sonrisa, solo contestas “Solo es cansancio” a lo cual todos lo creen, nadie indaga más allá de una respuesta convincente, al menos para ellos. Pero de pronto aparece alguien, que tú no conoces. Alguien que por primera vez te mira a los ojos y que quiere saber la verdad a tus continuas mentiras. Como siempre ha sido, tratas de mantener tu mentira, sostienes que nada está fuera de orden; y él aún sigue insistiendo en que no es así, pero que si no hablas ya será tiempo de hacerlo más adelante.  
De a poco esa persona va obteniendo tu confianza, pero aún no eres capaz de confesarlo todo. Solo buscas una mayor reafirmación de lo que sucede, y como siempre tu mente te juega en contra diciéndote una y otra vez que estás sola y no debes confiar en nadie. Hasta que un día, luego de callar tanto tomas el valor suficiente y cuentas todo, dejas expuestas tus heridas y golpes, todas las derrotas que no supiste ganar en ese momento. Piensas que volverás a estar sola, y algo te sorprende, él te ve y sonríe  comprensivamente. Comenzando a contarte que te comprendía, pues ha tenido batallas parecidas.

Eso te dio alegría ¿cierto? Encontraste por primera vez, lo que muchos llaman, “amigo”. Esa persona que es tu igual y que fue el primero en tenderte una mano, no huyó o negó tus inseguridades, es más, te ayudo contra ellas. Sosteniéndote cuando lo necesitabas y enseñándote a comenzar tu lucha en la vida. Encontrando más personas como tú, que sufrieron en silencio hasta tener la oportunidad de adquirir a un amigo de confianza. Los cuales, muchos vienen y van, te enseñaron a curar los golpes y heridas, como también a soportarlos y dar lucha en el día a día.



lunes, 2 de septiembre de 2013

Music is Life

El día de hoy me dedicaré a hablar de una de las cosas que más  nos tranquiliza y ayuda en los peores momentos, y es un amigo muy fiel en la gran mayoría de los casos. La música, esa melodía que comienza a reproducirse en nuestros audífonos o en los parlantes ya sea de un reproductor musical, la pc, el DVD o incluso el celular, que llega a lo más profundo de nuestra alma sanando esa herida que creíamos cerrada pero no lo estaba o esa herida reciente que necesitamos tanto apaciguar con fervor. También nos acompaña en esos días donde el sol en alto nos saluda y necesitamos, como si fuera una película en la mejor parte de esta, una música de fondo que duplique esa alegría, nos dé una suave caricia en la mejilla como una brisa primaveral, cálida pero con el toque de dulzura requerida.
Tantas veces nos habrá acompañado, tantos secretos nuestros sabrá, ¿nos conocerá más esas notas musicales y letras que nosotros mismos? ¿Cuántos secretos podrá ser capaz de acumular una sola canción? ¿Por qué se nos hace tan fácil reflejarnos en una melodía y qué de ella dependa nuestro ánimo o incluso rendimiento diario? Tantas preguntas que genera una simple pista que es imposible tratar de ubicarlas todas. Pero nosotros no necesitamos de contestarlas, solo necesitamos que fluyan, que fluyan hacia nuestro interior que puedan calmarnos, hacernos desahogar o simplemente recordar hacia un pasado, que siendo triste o no, es atesorado y nos alegra haberlo vivido.
A veces siento que cuando más necesito de alguien, independientemente de las buenas amigas que he de tener a mi lado, hay dolencias que solo la música puede detener, alegrías que solo ella puede exponer a mis ojos, que con una sola frase puedo seguir acarreando mis particularidades personales y tirar un poco más en el camino que tengo por delante y llamo vida. O simplemente por simple necesidad de sentirme acompañada, de sentir a través de la melodía, de la voz que canta, de cada uno de los instrumentos que integran la canción como sus pequeños arreglos lo que cada uno por separado tiene para otorgarme, llenando un día solitario y monótono en algo más allá de lo ordinario, siendo un día que no se pierde en vano.
Me es demasiado agradable encontrar una compañía tan amplia en la música, pareciera que a toda situación en la vida ella tuviera una respuesta, y eso es de ser cierto, después de todo la música mantiene muchas subdivisiones y alberga muchas características que son inigualables, cada una tiene su particularidad que no puede ser duplicada o reemplazada. Nada supera a lo que la música puede hacer y deshacer en el ser humano con tanta facilidad que hasta a nosotros mismos, llega a un punto, que nos asombra el gran peso que esta tiene sobre nuestros sentimientos y actitudes diarias.Cada uno, individualmente, tiene su propio soundtrack único en la vida, que poco a poco va armando a través de los años y nunca podrá ser repetido por otro. Nadie es igual a otro en este mundo y eso se nota en las canciones elegidas para cada tipo de día especial para la persona, pero algo que nos une a todos sin hacer discriminación en género, edad, raza, religión, color, etc es la música desde tiempos inmemorables siempre ello nos ha unido y hasta hoy por hoy es la liberación de millones de almas que se unen al compás de sus artistas musicales preferidos.


domingo, 25 de agosto de 2013

Love? What is?

                No creo que haya sentimiento más abstracto, contradictorio, dulce y amargo que el amor que sin embargo muchos queremos experimentar alguna vez en la vida. Sentir esas famosas mariposas en el estómago y la típica cara de tonto enamorado que por estar observando a quien ama lo puede pasar un camión por encima que ni cuenta se da. Desde que crecemos vamos desarrollando un estereotipo de amor “perfecto” que con decirle a la persona que nos atrae lo que sentimos ella dirá lo mismo y se vivirá feliz para siempre comiendo perdices y toda la cosa. Nada más alejado de la realidad que eso, más hoy en día que parece ser que ese sentir a perdido valor, con una sola pelea todo se acaba y sí se trata de arreglar ¿qué sucede? Exacto, nada. Todo sigue igual y lo que eran mariposas en el estómago se vuelven grandes piquetes de abeja en el corazón y largos llantos en tu cama o en los brazos de tus amigas.
                Pero no se dejen engañar, también esta ese amor tan perfecto, a ojos de los enamorados como los de afuera, que uno piensa “salen de un cuento de hadas”. Pero no, esa relación se ha construido con esfuerzo, dedicación y apoyo mutuo. Hablando cuando se tiene que hablar, diciendo las cosas correctas en el momento correcto, discutiendo, civilizadamente, sus enojos y desacuerdos, siguiendo adelante uno al lado del otro. No hay que pensar que ese sentimiento es todo color de rosa, como todo en la vida, siempre trae un poco de amargura en su toque justo y soportable.
¿Pero qué sucede cuando este toque amargo ya excede lo que ambas partes pueden superar? ¿Qué sucede cuando una relación en los que ambos se aman no puede encontrar respuesta ni cura para el dolor que a ambos los acecha? Aunque no se quiera, y aunque el amor sea grande uno no puede acarrear ese dolor diario. Siempre nacen preguntas que uno sabe la respuesta pero no la quiere dar por evidente porque no quiere perder a la persona amada. Pero no hay vuelta atrás, se ve el final sin desearlo se termina por aceptar y dar final a todo, esperando que el tiempo cure las heridas.

Luego de eso uno cree que será fácil mantener la cabeza erguida y seguir caminando con la frente en alto, sin complicaciones o tristezas. Podemos llegar a ser muy positivos pero a la hora de hacerlo es una historia por demás diferente. Uno siente que al cruzarse a esa persona va a tener el valor para hablar amenamente, pero lo único que se quiere es no estar en el mismo lugar que esa persona, tratar de verla y hablarle lo menos posible, esquivar todo lo que tenga que ver con ella, hasta las amistades. ¿Por qué? Por el simple hecho de sentir al ver a esa persona el sentimiento de amor y no poder alcanzarlo por todo el dolor que entre ellos hubo. 

lunes, 1 de julio de 2013

Don't Get You Down

Las vueltas de la vida siempre nos terminan sorprendiendo ¿no? Hay días que nos despertamos comiéndonos el mundo, que absolutamente todo nos sale bien, no hay nada que nos haga pasar un mal momento,  que como humanos egoístas no apreciamos en el momento que estos tienen su transcurso, por otro lado también están esos días que, desde el momento que tu mente esta consiente y tus ojos se abren tenemos plena seguridad que será un día en el que todo nos saldrá mal, no importa las nimiedades que sean, pequeñas o grandes, nos terminan frustrando más y más, y he allí cuando buscamos volver a esos días que no atesoramos.

Puede ser que solo sea un vago pensamiento que está solo en mi mente, pero podría asegurar que gran parte de las personas se sienten así, que con un solo mal día se dan por vencidos, asumen su derrota y no tratan de levantarse y seguir en la ardua lucha que es el día a día. Admitiré, que, con el pasar de los años pude ser consciente de este gran error, que a muchos nos puede llevar a la ruina, y solo nos falta un escalón para lograr la cima máxima de felicidad que llamamos éxito, ¿no es algo lamentable qué suceda esto? Tanto esfuerzo que termina en la basura, tanta dedicación menospreciada por un mínimo detalle que salió mal.

Ese círculo vicioso del cual somos parte cada uno de nosotros, pues doy fe de que en alguna oportunidad de la vida nos ha consumido, hoy día, es cada vez más común. ¿Será que el ser humano ha perdido la motivación del vivir y superarse a medida que el tiempo pase? ¿O será la sociedad de la cual somos parte, que nos infringe esta nueva norma del mundo acelerado, donde no hay espacio para que uno, con el debido tiempo y dedicación, logre su cometido? ¿Desde cuándo lo que está al alcance de la mano es lo que más nos conviene y nos da “felicidad”?  

Puede que todo esto solo sea un disparate influenciado por malas experiencias vividas, pero siento que lo expresado en líneas anteriores es la burda realidad en la cual coexistimos y cada vez nos consume más. ¿Dónde iremos a parar sin pasión por lo que uno realiza? ¿Llegaremos a la meta que nos hemos propuesto cuando niños? ¿O seremos solo un engranaje más de este sistema en que vivimos?

Como me gustaría que pudiéramos tomar consciencia de todo ello, de poder disfrutar las pequeñas cosas de la vida como maravillas de esta, pues realmente lo son. Que esas pequeñeces sean nuestras impulsoras para el cambio nuestro y de los demás, que no demos respuesta a la crítica de quien nos rodea, es más, tomarlo también como una motivación más, si se ha cometido un error que se tome el tiempo necesario para repararlo y seguir adelante.


 Solo con eso lograríamos una vida más plena, que estaría rodeada por los más hermosos e inimaginables colores que nadie nunca ha descubierto, como lograr una sonrisa sincera en el rostro, poder sentirnos plenos y satisfechos con uno mismo, y que cuando llegue el final de nuestro camino, podamos decir y ser conscientes de que vivimos a nuestra manera, pero siento felices. 


martes, 26 de marzo de 2013

Time for a Reflection


¿Qué será lo que realmente pasa por mis sentimientos? Eso es lo que me pregunto hoy día, hay cosas que aún no encuentro justificativo, más por los resientes sucesos. ¿Será que por el miedo que tenía a arruinar todo, ese tan bello sentimiento fue comido y reprimido? ¿Será por eso que ahora tengo ganas de llorar y tirar todo a la mierda? ¿Por ese lado vendrá mi tristeza? ¿O también será por los recientes problemas que he tenido que enfrentar?
No lo sé, ciertamente no tengo respuesta alguna para estas preguntas que mi mente a cada minuto plantea, solo sé que cada vez son más las dudas que navegan en mi mente y no sé qué camino tomar ni cómo enfrentarlo. Nunca antes me sucedió algo así, aunque para ser sinceros con uno mismo si lo he pasado, pero, como casi todo en mi vida, he tenido malos resultados. Resultados que me costaron mucho y que me habían dejado en una habitación sin salida, la única compañía amiga era mi tristeza y soledad. Como el filo de aquel objeto que por ese momento era mi más fiel amigo. Cuando no hablaba con nadie o sonreía para ocultar problemas, mientras que en otras partes, físicamente, se reflejaba mi dolor de una forma no muy sana.
Como me gustaría que la vida fuera un sueño ideal, donde todo lo que sentimos y queremos para nosotros mismos se haga realidad. Que nuestros sentimientos pudiesen ser correspondidos y que, al menos, un tiempo, todo fuera bello. Y si ello llega a su fin que no termine de manera abrupta sin sentido y de forma negativa. Sino que se pudiese mantener una buena relación.  Donde se pudiese llorar menos y reír más. Donde se olvidaran los miedos y podríamos ser impulsivos, arriesgándonos por lo que anhelamos, lo que deseamos, lo que queremos… y lo que amamos. Que no importen los resultados, que lo hagamos solamente porque eso nos liberaría el alma y el corazón.

Seguidores