lunes, 23 de septiembre de 2013

Ice Heart

Hoy me he dado cuenta de lo rápido que un corazón aún enamorado se puede helar en menos de un segundo. Como por una sola acción todo sentimiento albergado hacía una persona puede desaparecer al instante. Borrando esos dulces nervios en el estómago, esa sonrisa tonta que se formaba en tus labios, esos ojos que denotaban un brillo único en tu mirar; como todo eso se rompió y por mucho tiempo no volverá a reconstruirse.

Es raro como una persona puede hacernos volar y fantasear mil y un finales felices con él; hasta el punto de pensar "es la persona con la cual pasaré mis años de vida". Como alguien de un día para al otro, incluso, en un abrir y cerrar de ojos, sin darnos cuenta, se convierte en nuestro universo, nuestra razón de levantarnos a la mañana con una sonrisa en el rostro sin importarnos nada de lo que pueda suceder en el día.

Es hermoso todo ello, pero también es muy tonto. Nuestro destino y sentimientos dependen de una sola persona, ya que tiene nuestro corazón en sus manos. Hace y deshace lo que quiere en nosotros, y sin embargo nosotros obedecemos, pues claro, lo amamos. Y no nos damos cuenta del daño que nos produce, hasta que ya es tarde.Cuando todo ha pasado, de nuestros sentimientos y corazón solo quedan añicos en el piso. Y en muchos casos esos pedazos se cubren de hielo, difícil de derretir y atravesar; puesto que al pasar el tiempo la capa de hielo se hace más rígida y más impenetrable.
Nos convertimos en personas sin la posibilidad de amar hasta que llegue un valiente que se atreva a poder romper ese hielo que se formó, que cure las heridas que el quitar el hielo provocó, que con cuidado, tiempo y dedicación pueda armar nuevamente nuestro corazón. Aunque no sea una tarea fácil, puesto que no muchas personas se atreverán a derribar esas paredes de hielo que formaste. Pero ten paciencia, alguien vendrá a ayudarte. 


domingo, 22 de septiembre de 2013

Life's Hard Work

Los primeros golpes son dolorosos ¿no? Son los que más duelen, porqué experimentamos por primera vez lo que es el dolor; y algunos golpes no solo dejan dolor, algunos son tan intensos que nos llegan a hablar a abrir una herida. ¿Recuerdan su niñez cuándo nos tropezábamos y golpeábamos nuestras rodillas, brazos o mejillas? Ese era el primer dolor que experimentábamos. Un dolor superficial que con un poco de mimos de mamá, papá, la abuela o quien velará por nosotros y nuestro bien estar. Tan rápido se iba el dolor que no nos importaba si había heridas o no, pues ellos la iban a sanar. Que siempre estarían con nosotros.
Pero al ir creciendo, nos damos cuenta que no solo existen dolores superficiales y físicos, y que ellos comparados con los espirituales y sentimentales, no son nada. Esos golpes son duros, como muchos dicen, nos damos la cabeza contra la pared, puesto que la realidad que pensábamos, era color de rosa, no lo es. Es el momento donde nos alejamos de papá y mamá, dónde vemos en ellos a monstruos que no nos entienden y ya no confiamos en ellos, que solo nos lastiman con sus palabras. Y poco a poco nos cerramos, ocultando todos los golpes tras una máscara llamada “sonrisa”.
Cada día que pasa se presentan nuevos obstáculos, que no sabemos cómo evadirlos, y cuando más necesitamos de nosotros mismos, de confiar en el propio ser; la consciencia se pone en nuestra contra.  Esa voz interior, que nos habían dicho siempre nos guiaría y ayudaría, ahora está tratando de hundirte más, puesto que solo ella conoce lo que escondes, lo que realmente sucede en tu interior, y a partir de ello te empuja más hacia la soledad, a la tristeza, a las lágrimas. Pero para el mundo que te rodea todo está bien, ya que eres joven y ambiciosa, después de todo aún no conoces el mundo real. Gran mentira, ya lo comenzaste a conocer sin que nadie se diera cuenta de ello, pues nadie ha de escucharte.
Llegas a un túnel que no tiene salida, donde los golpes son peores y las heridas no se han curado todavía, sientes todo lleno de oscuridad, sin posibilidad a una pequeña grieta de luz. Sola con tus pensamientos que se hacen más negativos, al punto de pensar ¿será bueno que yo siga viviendo?” Y cada vez reconsideras más esa opción, piensas que nadie pensará en ti cuando te vayas de este mundo. Un gran error, pero en la desesperación nadie toma conciencia de ello.
Pasa el tiempo y ya ni puedes forzar una sonrisa, solo contestas “Solo es cansancio” a lo cual todos lo creen, nadie indaga más allá de una respuesta convincente, al menos para ellos. Pero de pronto aparece alguien, que tú no conoces. Alguien que por primera vez te mira a los ojos y que quiere saber la verdad a tus continuas mentiras. Como siempre ha sido, tratas de mantener tu mentira, sostienes que nada está fuera de orden; y él aún sigue insistiendo en que no es así, pero que si no hablas ya será tiempo de hacerlo más adelante.  
De a poco esa persona va obteniendo tu confianza, pero aún no eres capaz de confesarlo todo. Solo buscas una mayor reafirmación de lo que sucede, y como siempre tu mente te juega en contra diciéndote una y otra vez que estás sola y no debes confiar en nadie. Hasta que un día, luego de callar tanto tomas el valor suficiente y cuentas todo, dejas expuestas tus heridas y golpes, todas las derrotas que no supiste ganar en ese momento. Piensas que volverás a estar sola, y algo te sorprende, él te ve y sonríe  comprensivamente. Comenzando a contarte que te comprendía, pues ha tenido batallas parecidas.

Eso te dio alegría ¿cierto? Encontraste por primera vez, lo que muchos llaman, “amigo”. Esa persona que es tu igual y que fue el primero en tenderte una mano, no huyó o negó tus inseguridades, es más, te ayudo contra ellas. Sosteniéndote cuando lo necesitabas y enseñándote a comenzar tu lucha en la vida. Encontrando más personas como tú, que sufrieron en silencio hasta tener la oportunidad de adquirir a un amigo de confianza. Los cuales, muchos vienen y van, te enseñaron a curar los golpes y heridas, como también a soportarlos y dar lucha en el día a día.



lunes, 2 de septiembre de 2013

Music is Life

El día de hoy me dedicaré a hablar de una de las cosas que más  nos tranquiliza y ayuda en los peores momentos, y es un amigo muy fiel en la gran mayoría de los casos. La música, esa melodía que comienza a reproducirse en nuestros audífonos o en los parlantes ya sea de un reproductor musical, la pc, el DVD o incluso el celular, que llega a lo más profundo de nuestra alma sanando esa herida que creíamos cerrada pero no lo estaba o esa herida reciente que necesitamos tanto apaciguar con fervor. También nos acompaña en esos días donde el sol en alto nos saluda y necesitamos, como si fuera una película en la mejor parte de esta, una música de fondo que duplique esa alegría, nos dé una suave caricia en la mejilla como una brisa primaveral, cálida pero con el toque de dulzura requerida.
Tantas veces nos habrá acompañado, tantos secretos nuestros sabrá, ¿nos conocerá más esas notas musicales y letras que nosotros mismos? ¿Cuántos secretos podrá ser capaz de acumular una sola canción? ¿Por qué se nos hace tan fácil reflejarnos en una melodía y qué de ella dependa nuestro ánimo o incluso rendimiento diario? Tantas preguntas que genera una simple pista que es imposible tratar de ubicarlas todas. Pero nosotros no necesitamos de contestarlas, solo necesitamos que fluyan, que fluyan hacia nuestro interior que puedan calmarnos, hacernos desahogar o simplemente recordar hacia un pasado, que siendo triste o no, es atesorado y nos alegra haberlo vivido.
A veces siento que cuando más necesito de alguien, independientemente de las buenas amigas que he de tener a mi lado, hay dolencias que solo la música puede detener, alegrías que solo ella puede exponer a mis ojos, que con una sola frase puedo seguir acarreando mis particularidades personales y tirar un poco más en el camino que tengo por delante y llamo vida. O simplemente por simple necesidad de sentirme acompañada, de sentir a través de la melodía, de la voz que canta, de cada uno de los instrumentos que integran la canción como sus pequeños arreglos lo que cada uno por separado tiene para otorgarme, llenando un día solitario y monótono en algo más allá de lo ordinario, siendo un día que no se pierde en vano.
Me es demasiado agradable encontrar una compañía tan amplia en la música, pareciera que a toda situación en la vida ella tuviera una respuesta, y eso es de ser cierto, después de todo la música mantiene muchas subdivisiones y alberga muchas características que son inigualables, cada una tiene su particularidad que no puede ser duplicada o reemplazada. Nada supera a lo que la música puede hacer y deshacer en el ser humano con tanta facilidad que hasta a nosotros mismos, llega a un punto, que nos asombra el gran peso que esta tiene sobre nuestros sentimientos y actitudes diarias.Cada uno, individualmente, tiene su propio soundtrack único en la vida, que poco a poco va armando a través de los años y nunca podrá ser repetido por otro. Nadie es igual a otro en este mundo y eso se nota en las canciones elegidas para cada tipo de día especial para la persona, pero algo que nos une a todos sin hacer discriminación en género, edad, raza, religión, color, etc es la música desde tiempos inmemorables siempre ello nos ha unido y hasta hoy por hoy es la liberación de millones de almas que se unen al compás de sus artistas musicales preferidos.


Seguidores