miércoles, 23 de agosto de 2017

Ink Heart

Nos llaman insensibles, nos tacha de no tener corazón, nos gritan que somos crueles, que no hay sangre que corra por nuestras venas. Que no somos humanos, que no sentimos y no nos expresamos. Las lágrimas no corren por nuestras mejillas y que al tomar riesgos somos calculadores.
No nos importa el qué dirán, que nos griten, que nos discriminen y que nos cacen. No reaccionaremos, somos así, pierda por fuera y una cara de póker en nuestros rostros. Pero lo que no saben es que nosotros gritamos en silencio, sangramos y lloramos por dentro, la sangre corre desbocada por nuestros cuerpos y se derrama en tinta.
Tinta sobre papel que se convierte en nuestra voz, en nuestros sentimientos y verdades. Tinta que nos identifica y que nos convierte en humanos a manos de quienes descubren nuestros relatos. Sentimos y lo demostramos entre letras, papel y tinta.
Tinta que nos recibe como si nuestra cariñosa madre fuera. Nos arropa, nos acepta y nos ayuda a sanar heridas. Que historias, dolores, sentimientos y decepciones protege y escucha. Nos ama sinceros, dañados y melancólicos como somos. No nos juzga, solo observa y calla, ofreciendo refugio.
Encontramos en el papel un edén, un paraíso en cual descansar y reponer energías, somos sinceros, somos verdaderos. Pero sentimos distinto, expresamos el mar en brama de nuestro interior en forma de escrito. Hablamos mejor en papel y no nos ahogamos con nudos en la garganta. Solo con manchones de tinta nos ensuciamos la ropa, las manos, el corazón y el alma.
Gritamos con signos de exclamación y letras mayúsculas. Lloramos entre poemas, rimas e historias. Nos alegramos entre la prosa y los cuentos, las novelas y los escritos del momento. Otros iguales nos comparten sus historias y nosotros sinceros, les compartimos las nuestras.
Que sigan gritando y exigiendo que seamos iguales al resto, nos importa menos que un cuerno. Somos diferentes, tenemos un refugio que espera por nosotros, calmo y en silencio. Y nosotros agradecemos el asilo que nos brinda dejando en ellos nuestro esfuerzo y talento.

Nos han bendecido con el don de las letras, expresarnos puramente entre ellas con la simpleza de respirar. Mientras que nuestra maldición es tratar de hablar y no poder expresar lo que nuestra alma lleva sin perder la calma, los estribos o las lágrimas. Seamos de piedra frente a las personas que no entienden el corazón lleno de tinta, que solo sabe hablar entre prosa, rimas, cuentos y poseía.

Seguidores