Dicen que el
peor ciego es el que no quiere ver ¿Cuánto hay de cierto en ello? Creo que en
muchos momentos de la vida hasta nosotros mismos somos quienes están en esa
posición, de que vemos las cosas claras pero hacemos como que estás cubiertas
por algún velo que no nos deja verlo por completo.
Luego nos
lamentamos de las consecuencias de que ese “no ver” produce en el día a día. Y
eso me lleva a preguntarme muchas veces ¿qué pensarán aquellos padres de
suicidas o quién carga con un trastorno grave como es la depresión y la
ansiedad, entre otros en la adolescencia? Los que no quieren ver ese
desmejoramiento diario en su hijo o hija.
¿Se sentirán
culpables ellos mismos? En mi experiencia personal siento que muchos de ellos
son este tipo de personas. Personas que fingen no ver las lágrimas,
sufrimientos o desmejoramiento físico de sus hijos. Todo está bien, no hay
ojeras que demuestren el poco descanso porque a media noche una pesadilla les
asalto y en llanto decidieron no volver a dormir por miedo a que vuelta, no hay
camisas, pulseras, pulóveres o camperas fuera de temporada que ocultan cortes y
arañazos. Solo fueron accidentes y toman burdas excusas en muchos casos.
Muchos
peleamos solos en estos años, y me pregunto si ellos alguna vez piensan o reflexionan
en ello. De cómo su niño está ahora bajo tierra, bajo medicación o tratamiento
¿cómo sucedió si ellos siempre nos han dado todo? Estudio, un lugar donde
convivir, dinero y sopor alimenticio. Y en muchos casos faltó comunicación, un
tiempo para compartir con el otro, ver lo que ellos estaban pasando día a día,
ese sufrimiento diario que para algunos puede ser el colegio y el inicio de los
males. Me pregunto si ellos creen que el soporte emocional solo es una burda
mentira que no se necesita.
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