No creo
que haya sentimiento más abstracto, contradictorio, dulce y amargo que el amor
que sin embargo muchos queremos experimentar alguna vez en la vida. Sentir esas
famosas mariposas en el estómago y la típica cara de tonto enamorado que por
estar observando a quien ama lo puede pasar un camión por encima que ni cuenta
se da. Desde que crecemos vamos desarrollando un estereotipo de amor “perfecto”
que con decirle a la persona que nos atrae lo que sentimos ella dirá lo mismo y
se vivirá feliz para siempre comiendo perdices y toda la cosa. Nada más alejado
de la realidad que eso, más hoy en día que parece ser que ese sentir a perdido
valor, con una sola pelea todo se acaba y sí se trata de arreglar ¿qué sucede? Exacto,
nada. Todo sigue igual y lo que eran mariposas en el estómago se vuelven
grandes piquetes de abeja en el corazón y largos llantos en tu cama o en los
brazos de tus amigas.
Pero no
se dejen engañar, también esta ese amor tan perfecto, a ojos de los enamorados
como los de afuera, que uno piensa “salen de un cuento de hadas”. Pero no, esa
relación se ha construido con esfuerzo, dedicación y apoyo mutuo. Hablando
cuando se tiene que hablar, diciendo las cosas correctas en el momento
correcto, discutiendo, civilizadamente, sus enojos y desacuerdos, siguiendo
adelante uno al lado del otro. No hay que pensar que ese sentimiento es todo
color de rosa, como todo en la vida, siempre trae un poco de amargura en su
toque justo y soportable.
¿Pero qué sucede cuando este
toque amargo ya excede lo que ambas partes pueden superar? ¿Qué sucede cuando
una relación en los que ambos se aman no puede encontrar respuesta ni cura para
el dolor que a ambos los acecha? Aunque no se quiera, y aunque el amor sea
grande uno no puede acarrear ese dolor diario. Siempre nacen preguntas que uno
sabe la respuesta pero no la quiere dar por evidente porque no quiere perder a
la persona amada. Pero no hay vuelta atrás, se ve el final sin desearlo se
termina por aceptar y dar final a todo, esperando que el tiempo cure las
heridas.
Luego de eso uno cree que será
fácil mantener la cabeza erguida y seguir caminando con la frente en alto, sin
complicaciones o tristezas. Podemos llegar a ser muy positivos pero a la hora
de hacerlo es una historia por demás diferente. Uno siente que al cruzarse a
esa persona va a tener el valor para hablar amenamente, pero lo único que se
quiere es no estar en el mismo lugar que esa persona, tratar de verla y
hablarle lo menos posible, esquivar todo lo que tenga que ver con ella, hasta
las amistades. ¿Por qué? Por el simple hecho de sentir al ver a esa persona el
sentimiento de amor y no poder alcanzarlo por todo el dolor que entre ellos
hubo.
