El día de hoy me dedicaré a hablar de una de las cosas que
más nos tranquiliza y ayuda en los
peores momentos, y es un amigo muy fiel en la gran mayoría de los casos. La
música, esa melodía que comienza a reproducirse en nuestros audífonos o en los
parlantes ya sea de un reproductor musical, la pc, el DVD o incluso el celular,
que llega a lo más profundo de nuestra alma sanando esa herida que creíamos
cerrada pero no lo estaba o esa herida reciente que necesitamos tanto apaciguar
con fervor. También nos acompaña en esos días donde el sol en alto nos saluda y
necesitamos, como si fuera una película en la mejor parte de esta, una música
de fondo que duplique esa alegría, nos dé una suave caricia en la mejilla como
una brisa primaveral, cálida pero con el toque de dulzura requerida.
Tantas veces nos habrá acompañado, tantos secretos nuestros
sabrá, ¿nos conocerá más esas notas musicales y letras que nosotros mismos? ¿Cuántos
secretos podrá ser capaz de acumular una sola canción? ¿Por qué se nos hace tan
fácil reflejarnos en una melodía y qué de ella dependa nuestro ánimo o incluso
rendimiento diario? Tantas preguntas que genera una simple pista que es
imposible tratar de ubicarlas todas. Pero nosotros no necesitamos de
contestarlas, solo necesitamos que fluyan, que fluyan hacia nuestro interior
que puedan calmarnos, hacernos desahogar o simplemente recordar hacia un
pasado, que siendo triste o no, es atesorado y nos alegra haberlo vivido.
A veces siento que cuando más necesito de alguien,
independientemente de las buenas amigas que he de tener a mi lado, hay
dolencias que solo la música puede detener, alegrías que solo ella puede
exponer a mis ojos, que con una sola frase puedo seguir acarreando mis
particularidades personales y tirar un poco más en el camino que tengo por
delante y llamo vida. O simplemente por simple necesidad de sentirme
acompañada, de sentir a través de la melodía, de la voz que canta, de cada uno
de los instrumentos que integran la canción como sus pequeños arreglos lo que
cada uno por separado tiene para otorgarme, llenando un día solitario y monótono
en algo más allá de lo ordinario, siendo un día que no se pierde en vano.
Me es demasiado agradable encontrar una compañía tan amplia
en la música, pareciera que a toda situación en la vida ella tuviera una
respuesta, y eso es de ser cierto, después de todo la música mantiene muchas
subdivisiones y alberga muchas características que son inigualables, cada una
tiene su particularidad que no puede ser duplicada o reemplazada. Nada supera a
lo que la música puede hacer y deshacer en el ser humano con tanta facilidad que
hasta a nosotros mismos, llega a un punto, que nos asombra el gran peso que
esta tiene sobre nuestros sentimientos y actitudes diarias.Cada uno, individualmente, tiene su propio soundtrack único
en la vida, que poco a poco va armando a través de los años y nunca podrá ser
repetido por otro. Nadie es igual a otro en este mundo y eso se nota en las
canciones elegidas para cada tipo de día especial para la persona, pero algo
que nos une a todos sin hacer discriminación en género, edad, raza, religión,
color, etc es la música desde tiempos inmemorables siempre ello nos ha unido y
hasta hoy por hoy es la liberación de millones de almas que se unen al compás
de sus artistas musicales preferidos.

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