Hacía ya tiempo venía peleando conmigo misma, en una eterna pelea que, con dura estrategia, podía ganar.Trataba de buscar lo positivo en mi, lo bueno en mi, las personas que a mi lado estaban y me apoyaban. Esa familia que me dice “sigue ahí, puedes hacerlo”. Era poco lo que encontraba pero con eso me bastaba para ganar esas batallas y seguir el día a día sin ningún infortunio, sin ningún dolor y con una pequeña sonrisa de victoria.
Pero una batalla no significa tener ganada la guerra, pues la guerra tiene muchas batallas que son decisivas para el terminar de este conflicto. Y, eso lo recordé hoy. Sin darme cuenta de ello fui perdiendo pequeñas batallas, que pensé no iban a tener peso en mi, pero olvidaba que mi oponente era alguien peligroso. Alguien que me conoce a mi, que de seguro me conoce mucho mejor que yo; mi consciencia. Ella que tendría que apoyarme, pero hoy se pone contra mi.
Esa que cada día me susurra al oído mis defectos y mis errores, que no voy a llegar a hacer nada en un futuro, que desista, que termine con todo esto que será la mejor solución de todas. “Tu no mereces estar aquí” escucho día tras días. Hay días que logro ignorarlo, otros días que ese pensamiento me acosa al punto de volver a realizar esas heridas que son símbolo de una guerra perdida.
Hoy finalmente perdí la guerra que hacía tanto meses había iniciado y pensé que ganaría. Que tonto pensamiento surgió de mi mente incrédula. Gané muchas batalles es cierto, había recuperado cosas que creí extintas por esa propia gente que decía amarme, pero no pensé que esas pequeñas batallas que había dado por perdidas fueran lo que formaron y dejaron a ojos claros mi punto débil.
Otra herida se agrega, otro símbolo de una batalla perdida, otra herida que con el tiempo me recordará mi caída cuando yo haya ganado. Me recordará las lágrimas amargas que por mis mejillas rodaron aquella noche, el sentimiento de opresión en mi pecho, la soledad que sintió mi alma y la desolación de todo mi ser. El derrumbamiento completo de mis esperanzas y sueños. El adiós a la persona que pude reconstruir antes de que esa guerra hubiese tenido fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario