Muchas veces pienso que el actuar de las personas es por
demás un acto curioso ¿no lo creen? Suelen suceder que, sin dar cuenta de ello,
realizamos faltas que para quien convive en nuestro entorno, son faltas graves
y uno no se da cuenta de que las ha llevado a cabo cuando ya es tarde, todo está
arruinado y las manos del olvido ya han hecho su labor. Sin duda es un tema por demás conflictivo.
Para algunos, lo que hizo mal, no es una señal de mal trato hacia la otra
persona, es algo común en la vida de sí mismo, pero para los demás no. Pero
acaso, no hemos estado, muchos de nosotros, en el lugar de perdonar hasta lo
imperdonable, de dejar pasar faltas mucho más grandes que las nuestras. ¿No
hemos puesto una sonrisa conciliadora en nuestros rostros, para ocultar el
dolor de esa decepción, y de nuestros labios broto un “todo está perdonado”
llevando en nuestras espaldas el peso de ese error sin reprochar nada?
Muchos
perdonamos solo por el acto de no herir a esas personas que son preciadas para
nosotros, ya sea una pequeña mentira o ocultar ciertas cuestiones que son por
demás hirientes. Pero el motor de ese perdón infinito, es el aprecio, el querer
y el amor hacia esas personas. Llegando a este punto, uno piensa que todo ser,
si siente ese sentimiento cálido hacia otra persona, sucederá lo mismo,
terminando en un total desengaño a la hora que se produce un pequeño desliz que
no es perdonado. ¿Acaso no recuerdan todas esas ocasiones que quedaron en el
pasado y sin reproche alguno? Pareciera que no. Que esas personas solo viven el
momento y no suelen pensar en los demás. Demuestran sentimientos egoístas que
dañan más de lo que suelen pensar.
Suelo
tener en mente muchas veces, cuando logro ese pequeño lugar de meditación y
tranquilidad, la pregunta de cómo sería tener ese tipo de sentimientos. Pero
dudo que pueda hacerme a su idea, admitiendo que en ciertos ámbitos soy
egoísta, no puedo dejar de pensar primero en los demás que en mi misma. No
puedo hacerme a la idea de no dejar pasar una mínima falta solo con la excusa
de querer a alguien y quitarle un peso de encima.

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