Te encuentras sola en un cuarto
de espejos rotos, todo se a derrumbado a tu alrededor, todas las heridas que
luchaste por mantener cerradas se han abierto y unas nuevas se han creado por
los vidrios que estallaron a tu alrededor. Tu mundo se derrumbó una vez más, no
puedes creer que luego de tanta lucha y tanto esfuerzo por restaurar eso que tu
creías realidad volvieran a estallar en fragmentos mucho más pequeños y más
dolorosos, pues claro, ya son más difíciles de quitar ¿no lo crees?
No puedes hacer más que dejarte
caer sobre tus rodillas, sintiendo como los cristales se van abriendo paso por
tu piel, dejando una salida libre a ese líquido vital que recorre tus venas,
¿no es algo aliviador ese dolor? Siempre creíste que esa era una manera de
alejar todo el peso de tus hombros mediante aquel método, y continuabas realizándolo
porque nadie se daba cuenta de ello, aun cuando no cubrieras las marcas. Y eso
te hacía sentir más sola, nadie se preocupaba por ti, nadie te prestaba la
debida atención. Hundiéndote en un pozo de soledad y depresión.
Fuiste acostumbrándote a esas dos
grandes amigas que te quitaron todo el sentimiento bello de lo que significaba
vivir, te dejaste guiar por una visión del mundo sombrío y negativo. Te
reconstruiste a base de esas mentiras, sonriendo sin sentir realmente esa
sonrisa, pues tus ojos eran fríos e inexpresivos. Un cuerpo sin alma alguna,
sin esperanza, sin futuro. Poco a poco eso te dio fortaleza, pudiste dejar
aquel pozo en donde te encontrabas, pero aún preferías el seguir una vida
solitaria.
Cada día avanzabas un poco más,
pero aún sin confiar en nadie. Sabías que hay secretos que solo tú debes
conocer. No deseabas que todo se volviera a repetir, después de todo aún tus
heridas estaban latentes en ti. No querías ayuda, siempre caminaste sola ¿por
qué había de cambiar eso? Si con un “todo está bien” podías ocultar todo lo que
dentro tuyo se encontraba, alimentando tus miedos y demonios, que nunca pudiste
combatir.
Todo cambió al momento que tus
heridas sanaron y entre promesas de un cielo azul te dejaste llevar. De pronto
tus alas crecieron y por primera vez sentías que nadie ni nada podía volver a
hacerte daño, disfrutabas de la suave brisa sobre tú rostro. No importaba si
era de noche o de día, tu solo disfrutabas de esa libertad. Luego de tanto
tiempo rompiste esas paredes que te alejaron de todo, volviste a palpar por
completo tus sentimientos, ya la frivolidad había quedado atrás. Habías
olvidado todo el dolor que te había acogido por tanto tiempo.
Pero no sabías que ello te
llevaría nuevamente a tu prisión, a aquel cuarto oscuro en donde tanto tiempo
habitaste. De un momento a otro tus alas se te fueron arrebatadas y volviste a
caer. Y aquí volvemos al inicio, entre llantos vez los pedazos de espejo roto,
cada uno refleja un recuerdo distinto. Cada uno te trae un sabor más amargo que
el anterior. Menos tratemos de describir lo que sientes cada que quitas un
trozo de tu piel, esos son los recuerdos más dolorosos, irónicamente son los
que más valoraste, los que más disfrutaste.
Uno a uno los quitas, sintiendo
la rabia brotar de tu alma, quieres tirar todo ello lejos, que choquen contra
la pared y se destruyan para que puedas olvidarlos. Pero no puedes, algo en tu
interior te impide que lo hagas. Sí, estás en lo correcto, son las emociones
que una vez congelaste pero están impresas en cada momento que pasaste, porque
fueron los momentos donde ellas volvieron a la vida, con fervor y con energía. Terminas
por resignarte a tu deseo, solo quitas los cristales de tu cuerpo y los dejas a
un lado, sin ver ninguno.
Solo te quedas quieta una vez
todo fragmento ha sido retirado de tu cuerpo. No te interesas si estás cubierta
de carmesí, solo te dejas sumir en el llanto, una vez esas heridas sanaron y lo
volverán a hacer. Piensas que es cuestión de tiempo y te dejas abrazar
nuevamente por tu vieja amiga, soledad. Tiene un abrazo muy frío y,
ciertamente, mucho más doloroso que el de tus recuerdos. Aun así no te
interesa, solo quieres sentir que alguien te acompaña, y ella es bien recibida.
Si
después de todo ella fue tu primer amiga.

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